Unos diminutos dispositivos implantados en el sistema nervioso central ya permiten a los sordos oír, a los ciegos ver y a los paralíticos caminar, y esto es solo el principio, en el camino hacia la lectura de recuerdos y la mejora de las capacidades humanas.
Imaginemos por un momento la mejor computadora imaginable: una con una tremenda capacidad para decodificar información y almacenar memoria, y capaz de aprender por sí misma habilidades completamente nuevas. Nuestra maravillosa máquina tiene una sola limitación: está atrapada en una caja oscura y su única conexión con el mundo exterior es a través de una serie de sensores y brazos que puede operar. Si se interrumpe una de las conexiones de la máquina con el mundo exterior, perderá funciones críticas, quedando prácticamente atrapada dentro de la caja negra. No, no se trata de una versión mejorada de ChatGPT, sino del cerebro y el sistema nervioso humanos, hoy podemos leer lo que sucede en el cerebro, usar esa información para superar diversas discapacidades e incluso transmitirle información, de esta forma podemos liberarlo de las limitaciones del cráneo humano, que es la caja que lo aprisiona. Este conjunto de tecnologías se denomina «interfaces cerebro-computador» y, a pesar de lo avanzado que pueda parecer, los «cíborgs» que incorporan dichas interfaces llevan entre nosotros más de 40 años.
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